..::RESEÑA HISTORICA

La localidad de Copequén, cercana a la actual ciudad de Rancagua, fue el asiento del Curaca o Gobernador, nombrado por los Incas de esta Región. En el Valle de Lo Miranda y Doñihue se estableció un "mitimae", especie de asociación de artesanos y consejo de gobernantes, cuya obra principal fue la construcción de un puente colgante de cuerda y mimbre sobre el río Cachapoal, que facilitó las expediciones incaicas hacia el sur de su imperio. Este mismo puente fue utilizado por los españoles para extender hacia el sur la conquista territorial y constituía el paso obligado de los viajeros en el tiempo de la Colonia. La presencia incaica no significó la pérdida de autoridad local, ni de sus tierras a los caciques Picunches, primitivos habitantes de la zona. Es así como el reducto de Rancagua fue conservado por los ascendientes del Cacique Guaglén, el último de los Picunches, que ejerció su dominio hasta que, por propia voluntad, cedió sus territorios para la fundación de la futura ciudad de Rancagua, la que se realizó en Octubre de 1743 con el nombre de Villa Santa Cruz de Triana y estuvo a cargo del presidente de la Audiencia y Gobernador del Reino de Chile, José Antonio Manso de Velasco, siendo aprobada por Real Cédula del 29 de Julio de 1749.

La heroica derrota que sufrieron las fuerzas patriotas en la plaza de Rancagua el 1º y 2 de Octubre de 1814, provocó la casi total destrucción de sus edificios y la persecución de los que lucharon en la resistencia contra las autoridades realistas. Para honrar y perpetuar la memoria de estos acontecimientos, el Director Supremo, don Bernardo O'Higgins, le confirió el título de ciudad "muy leal y nacional" el 27 de Mayo de 1818. El mismo Decreto estableció el Escudo de la ciudad con el lema "Rancagua renace de sus cenizas porque su patriotismo la inmortalizó".